Historia de un edificio

Hace casi nueve años, un día como hoy, era al final del año 1955, cuando la Logia “Caracas” apenas tenía dos años de haber nacido, unos hermanos de dicha Logia, con una visión clara y decidida hacia el futuro ya pensaban en la necesidad de un hogar propio para la “B’nai B’rith”.

Ellos tantearon las opiniones de los otros hermanos de la Logia, la cual en aquellos tiempos no tenía cuarenta hermanos. Bajo la influencia de unos pocos de ellos se resolvió la adquisición de un terreno, siempre y cuando hubiera oportunidad de adquirir uno que reuniera las condiciones necesarias. Así, en el mes de febrero de 1956 se ofreció la compra de una parcela de 2.027 metros en la cornisa de Altamira, lo que hoy se llama la 9ª Transversal. En vista de lo accidentado del terreno y del hecho de que era atravesado por una quebrada abierta, había la necesidad de efectuar una serie de diligencias para que el vendedor reacondicionara el terreno a cambio de la promesa de compra. Finalmente, el 28 de mayo de 1956, se adquirió dicha parcela por el valor de 120.000,00 bolívares, que se pagó en el acto.

Considerando el gran esfuerzo material que hicieron unos pocos hermanos, no se pudo considerar la construcción durante los años 1957-1958, ya que los recursos financieros no lo permitieron. En el año 1959 ya se oían voces entre los hermanos de que sería conveniente tener un hogar propio.

No fue hasta el año 1960 que se pudo convencer a la gran mayoría de los pesimistas. A mediados de ese año se reunió la Comisión del Hogar para discutir requisitos y financiamiento. Al final de 1960, se pidieron anteproyectos a varios arquitectos y se resolvió confiar el proyecto definitivo a un joven Ingeniero.

Durante el año 1961, la Comisión del Hogar tuvo aproximadamente treinta sesiones. Se fabricó una maqueta para despertar el interés de todos los hermanos, ya que para entonces había nacido la Logia “Simón Bolívar” y había aproximadamente 100 miembros en Caracas. En octubre de 1961, la Convención de la Gran Logia del Distrito en Montevideo decidió contribuir con 9.000,00 dólares a nuestro hogar.

A pesar de esta contribución, al final de 1961 persistía un espíritu de pesimismo debido a los elevados gastos. Fue entre enero y febrero de 1962, tras visitar individualmente a los hermanos, cuando se evaluó que el espíritu de la mayoría era más optimista de lo que se pensaba, permitiendo al arquitecto preparar el proyecto definitivo.

Casi todo el año 1962 fue requerido para preparar los planos definitivos y superar dificultades como la aceptación de las autoridades por la proyectada avenida Cota Mil, problemas de estacionamiento y diversidad de criterios sobre el diseño y usos de la edificación.

En el otoño de 1962, se logró unificar opiniones y el arquitecto sometió la solicitud de construcción a la Ingeniería Municipal de Petare. Tras innumerables sesiones y rectificaciones en los planos, se obtuvo el permiso definitivo en la primavera del año 1963. Con el permiso en mano, se pidieron presupuestos a cuatro compañías y se firmó el contrato definitivo para iniciar la obra en junio de ese mismo año.

Aunque se quería realizar la Convención de la Gran Logia en octubre en el hogar propio, dificultades imprevistas y el ritmo de la constructora lo impidieron. Entre octubre de 1963 y octubre de 1964, el edificio fue tomando forma, convirtiéndose en un monumento que llena de orgullo a la comunidad.

Hasta la fecha del escrito, el edificio está prácticamente terminado pero sin inaugurar. A pesar de esto, en septiembre de 1964 se efectuaron allí los servicios religiosos de Rosh-Hashoná y Jom-Kippur. Actualmente, el hogar tiene actividad todas las noches y la juventud muestra gran optimismo hacia el futuro.

Aproximadamente 170 hermanos contribuyeron materialmente para convertir la idea en hechos. Se destaca que el espíritu es lo que hace un hogar, más allá del lujo de sus instalaciones. El trabajo continúa con la meta de brindar a las futuras generaciones un techo que fomente sus ideales.