El pasado 25 de marzo se efectuó el acto de reinauguración del Gran Salón del Hogar B’nai B’rith en Altamira, al que se otorgó el nombre de Dita y Salomón Cohén, quienes durante muchos años fueran benefactores de esta y otras instituciones comunitarias.
Thalma Cohén se dirigió al público en nombre de su familia
“El que el salón principal de esta sede lleve a partir de hoy los nombres de nuestros padres es un gesto que va mucho más allá de un reconocimiento: es la reafirmación de un legado, de una historia tejida con amor, generosidad y compromiso con nuestra comunidad.
Este lugar no es para nuestra familia simplemente una sede: es una casa. Recuerdo con emoción que fui la primera niña en hacer su Bat Mitzvá aquí en este mismo lugar. Además, mi abuelo Abraham “Mote” Kohn —padre de Dita— fue uno de los fundadores de esta institución junto con la familia Kohn. Aquí crecimos, aquí celebramos, aquí compartimos. En nuestra adolescencia, muchas de nuestras fiestas más especiales fueron en este espacio.
Nuestros padres, junto a la pequeña comunidad judía que existía en esa época de la fundación de esta sede de la B’nai B’rith de Venezuela, con su incansable entrega, hicieron de este lugar un centro vivo de encuentro, de ayuda, de aprendizaje y de cultura. Siempre con las puertas abiertas, no solo para la comunidad judía, sino también para tantos no comunitarios que encontraron aquí un espacio de acogida y apoyo.
Dita y Salomón entendieron que esta institución podía y debía ser una fuente de luz y conocimiento, un lugar para educar, orientar y fortalecer los lazos entre las personas. Desde oficinas dedicadas a ayudar a niños con sus estudios, hasta la colaboración para que la Unión Israelita de Caracas pudiera establecer aquí su segunda sinagoga, sus esfuerzos fueron constantes, silenciosos muchas veces, pero siempre firmes y generosos.
“Hoy, este salón no es solo un espacio físico. Es una memoria viva, una historia compartida y, a partir de ahora, también un homenaje eterno.
Gracias a B’nai B’rith de Venezuela por esta distinción. Gracias por inmortalizar en estas paredes el amor, el trabajo y los valores de nuestros padres. Ellos siguen presentes en cada rincón de este lugar”.
fuente: Nuevo Mundo Israelita