El primer decenio de nuestra logia

Como quiera que se me honró reeligiéndome presidente de la Logia B’nai B’rith Caracas a los 10 años de su fundación, quisiera, atendiendo al desco de algunos hermanos, presentar un corto y digamos histórico
balance de la Logia desde sus inicios hasta el día de hoy.

Fué en el año de 1954, cuando unos 25 judíos originarios de distintos países y que tenían en común el idioma alemán, comenzaron a reunirse y yo con ellos, para debatir el deseo de organizar un club, una asociación que llenara vacíos culturales, económicos y sociales de la sociedad judía caraqueña.

No siempre eran los mismos y no éramos siempre 25. Las reuniones se realizaban en el Hotel Ambassador donde se asomó la idea de formar una organización fraternal para trabajar en armonía, con amor y dedicación, elementos necesarios para obtener resultados fructíferos.

Entre nosotros se hallaba el señor Walter Salomon (de bendita memoria), quién había sido miembro de una Logia B’nai B’rith en Alemania y fué quién sugirió la idea de asociarnos a esa gran organización de alcance mundial cuyas actividades eran reconocidas internacionalmente. Siendo yo, hermano Masón, me
gustó la idea del Sr. Salomón y la impulsé con entusiasmo. En reuniones posteriores, estudiamos y discutimos la información recogida y escribimos al presidente de la Logia del Distrito XX en Chile, Dr. Israel Drapkin.

Está demás mencionar que el Dr. Drapkin acogió nuestra decisión con fraternal entendimiento, respondiendo enseguida y ofreciendo la ayuda que necesitáramos.

El gran momento de la solemne iniciación como Logia se dió el 25 de Marzo de 1954 con la presencia del Dr. Israel Drapkin y en donde tuve el honor de ser elegido presidente de la joven Logia. Después de la solemne iniciación empezamos a pensar en nuestro “trabajo”.

Así comenzamos a debatir, estudiar y pensar en lo que faltaba a nuestra comunidad para crear un programa de trabajo. Entusiasmo y buena voluntad no nos faltaba, y estábamos convencidos de crear con nuestra actividad algo que mereciera la pena ser creado. Pensamos en las posibilidades de ayudar a nuestra juventud, bien sea en materias culturales, sociales y hasta espirituales.

Decidimos crear una comisión de arbitraje para casos eventuales. También fundar una “Liga Antidifamatoria” y – last but not least – figuró en nuestro programa la activa ayuda para el Estado judio, Eretz Israel. A partir de ese momento nos preocupamos por tener un hogar propio, un lugar donde podríamos reunirnos, un hogar que serviría no solo para nuestro trabajo sino también para actividades sociales. Poco después se consiguió y se compró el terreno adecuado en la 9° transversal de la Urbanización Altamira en Caracas.

En el año de 1956 se nos acercó un grupo de jóvenes señores, gente con profesiones académicas quienes evaluaron con nosotros la posibilidad de formar su propio grupo siendo su idioma el español. Con entusiasmo los orientamos y así miramos hoy con orgullo las actividades que desarrollan estos jóvenes y dinámicos hombres en la Logia B’nai B’rith “Simón Bolívar”.

Mas tarde, en el año de 1960 nuestras mujeres formaron su Sección realizando actividades loables en el ámbito social y cultural y en el campo de la beneficencia independientemente de la nacionalidad y creencias religiosas de las personas o grupos atendidos.

Continuando con la historia, en el año de 1962 se fundó un grupo juvenil, es decir sangre nueva de nuestras venas, cuya dedicación y entusiasmo al trabajo pronto se extendió a estudiantes universitarios. Nuestra esperanza para el futuro para nuestra permanencia en general.

Con justificada satisfacción pudimos ayudar en el año de 1963 en la fundación de una tercera Logia en Maracaibo, que hoy trabaja con dedicación.

Para nuestra gran alegría, se eligió a la ciudad de Caracas como Sede de la Tercera Convención de la Logia del Distrito XX, obteniendo resultados muy exitosos entre ellos el que dos de nuestros hermanos fueran elegidos Presidente y Secretario de la Logia del Distrito: nuestros Hermanos Juan Plaut y Erwin Halle.

La culminación de nuestro trabajo será sin duda alguna la apertura en el mes de Julio de nuestra sede propia. En ella podremos disfrutar de actividades sociales, culturales y religiosas con la esperanza de que estas actividades fortalezcan los lazos fraternales entre los hermanos.

Isack Kohn