¿Se puede ser feliz después del Holocausto?

Los Q.H Tomás y Miguel Osers nos acompañaron el jueves 31 de julio 2025 en una conferencia que abordó una de las preguntas más profundas que dejó el siglo XX: ¿cómo reconstruir la vida, la identidad y la esperanza después del horror absoluto?

A través del lente de la resiliencia judía, reflexionaron sobre el renacer personal y colectivo de los sobrevivientes, el papel de Israel como refugio y símbolo de continuidad, y cómo las comunidades judías del mundo han respondido con fortaleza, memoria y compromiso frente a un pasado doloroso y un presente que aún enfrenta desafíos.

Este es un espacio para confrontar el dolor y, al mismo tiempo, celebrar la extraordinaria capacidad de la vida para encontrar su luz.

Durante la presentación, el Sr. Freddy Schreiber, único sobreviviente en Venezuela del pogromo del 9 de noviembre de 1938, Kristallnacht, compartió conmovido parte de su historia. Su huida desde Viena, su llegada a Venezuela y el calor humano que encontró entre los vecinos de Los Teques. Fue allí, con apenas 15 años, donde un gesto cambió el rumbo de su vida. Manuel Piñango, vecino venezolano, lo invitó a cantar en el coro del pueblo, brindándole no sólo una voz entre armonías, sino también un lugar en una comunidad que lo acogió sin preguntar por religión ni pasado.

El momento más conmovedor ocurrió cuando el Sr. Schreiber, tras más de siete décadas de amistad, sorpresivamente presentó al Sr. Piñango. El abrazo de ambos, testigos de una historia compartida, despertó lágrimas y aplausos entre los asistentes.

La Q.Hna. Carla Belozercovsky, presidente de B’nai B’rith Venezuela, expresó la profunda gratitud de la comunidad con la entrega simbólica de un botón institucional al Sr. Piñango, reconociendo su gesto de humanidad que permanece como testimonio vivo de inclusión, respeto y solidaridad. En su intervención, explicó la profunda importancia de la palabra hebrea “Hineni”. Con emoción, dijo:

“Voy a terminar con una palabra muy significativa. Hineni. Cuando sientan que no pueden, recuerden esta palabra. Hineni en español significa ‘Aquí estoy’. ‘Heme aquí’. Y aquí estamos, y aquí seguimos, y seguiremos. No importa si somos judíos, católicos, musulmanes… Somos seres humanos. Y lo que más importa son los valores que tenemos como personas. Agradezcamos todos los días poder estar presentes, vivos; no olvidemos dar un beso a nuestros padres, a nuestros abuelos, a nuestros hijos, a nuestros amigos. Recuerden siempre… Hineni.”

Estas palabras resonaron como un llamado ético y universal, reafirmando que estar presente es el acto más poderoso en tiempos de adversidad y que la verdadera respuesta al sufrimiento radica en nuestra capacidad de decir: Aquí estoy. Este encuentro no sólo honró a quienes sobrevivieron, sino también a quienes supieron estar ahí con humanidad y amor, iluminando el camino para generaciones futuras.

“Esta tarde nos recordó que sí es posible encontrar luz después del Holocausto, que la felicidad puede reconstruirse desde una amistad, desde un acto sencillo, desde una canción compartida en una plaza de Los Teques”,

dijo uno de los asistentes con la voz entrecortada.

Una jornada que trasciende generaciones y fronteras, reafirmando que cuando la memoria se honra con empatía, se siembra esperanza en el corazón de la historia.

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